jueves, diciembre 01, 2005

Rajoy, el defensor de la COPE

Rajoy, el defensor de la COPE

La libertad de expresión es un derecho de ida y vuelta. El periodista que lo ejerce sabe que puede recibir respuesta porque el ejercicio del análisis político también está sometido a la crítica. Adoro un país en el que la COPE puede ejercitar sus desmanes porque en esa grandeza radica la esencia de una democracia tan generosa como para permitir las barbaridades que desde esa emisora se lanzan todos los días a las ondas. Tienen un público fervoroso y, también, están en su derecho porque de gustos solo vale el que uno escoge.

Mi única irritación es con la dislexia que pretende la Conferencia Episcopal que quiere aparentar respeto por las opiniones que se emiten desde la emisora de la que es propietaria y entiende que no tiene responsabilidad con su línea editorial, hasta el punto de que a uno le entran dudas de si el Dios que representa el mensaje evangélico es el mismo que se destila desde la emisora de la Iglesia Católica.

Estoy en radical desacuerdo con los militantes de ERC que se han encadenado a la puerta de la COPE porque entiendo que donde deberían haberse encadenado es al palacio arzobispal o la sede de la nunciatura en Madrid, que es la única responsable de que una institución subvencionada por el estado para realizar una labor evangélica irrumpa en la arena política sin pagar el peaje de quien defiende esa opción, que es un debate limpio sin la protección de los púlpitos y las casullas.

No conozco iniciativa alguna que pretenda el cierre de la COPE y si existiera pueden contar con mi radical oposición. Sólo quiero que la Conferencia Episcopal, es decir la representación institucionalizada de la Iglesia Católica, haga una declaración formal de que es la responsable de la línea editorial de su emisora, que es lo que hace cualquier otro medio en España.

Me parece coherente que Mariano Rajoy salga en defensa de su emisora amiga, para que no queden dudas de que la ideología del PP está representada desde la emisora de la Iglesia. Estoy dispuesto a soportar que los obispos no se disculpen de las mentiras cotidianas, incluidas las que han tratado sostener a toda costa que ETA era la responsable del atentado en Madrid, igual que ha hecho El Mundo durante más de un año. Si sus lectores y sus oyentes pueden convivir con el engaño, es su derecho constitucional. Pero por favor, no quieran encima ser mártires, porque eso ya se sale del guión.


Carlos Carnicero
http://www.elplural.com
http://www.elplural.com/opinion/detail.php?id=1373

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